“Los duelos son despedidas de algo que hemos perdido, real o imaginario, externo o interno…difíciles y dolorosas, que requieren atravesar un proceso con diferentes fases y hace falta tiempo, espacio interno (y a veces un acompañamiento terapéutico) para elaborarlos” Fina Saenz

El proceso de migración conlleva una serie de desafíos emocionales y psicológicos que a menudo pasan desapercibidos. Uno de estos desafíos, que afecta profundamente a los individuos y a comunidades enteras, es el duelo migratorio. Este fenómeno, que implica la pérdida de la patria, la cultura, el idioma y las relaciones sociales, merece una atención especial para comprender cómo las personas se adaptan y se recuperan en su nueva realidad.

¿Qué es el duelo migratorio?

Es un proceso complejo y multifacético que experimentan las personas que han dejado su lugar de origen para establecerse en otro país. Implica la pérdida de múltiples aspectos de la vida anterior, incluida la familia, los amigos, las tradiciones culturales y el sentido de pertenencia. Este tipo de duelo puede desencadenar una serie de emociones, como tristeza, nostalgia, ansiedad e incluso depresión.

El duelo migratorio, en sí mismo, no debe ser considerado como una enfermedad; es más bien un proceso de adaptación que puede manifestarse de manera simple, compleja o extrema. Sin embargo, cuando este proceso alcanza niveles extremos, puede requerir intervención clínica especializada. Por tanto, la prevención y la intervención temprana son fundamentales en la gestión de este tipo de duelo, destacando la importancia de la educación psicológica y el apoyo emocional. Esta labor recae en gran medida en nuestras acciones cotidianas en los equipos y albergues, donde debemos ofrecer un ambiente de contención y comprensión para aquellos que atraviesan este difícil proceso de adaptación.

Las Etapas del Duelo Migratorio:

Al igual que el duelo por la pérdida de un ser querido, el duelo migratorio se puede dividir en varias etapas:

Negación: Al principio, los migrantes pueden negar o minimizar la magnitud de los cambios y las pérdidas que están experimentando.

Ira: A medida que se asienta la realidad de la situación, es común sentir ira hacia las circunstancias que obligaron a dejar el lugar de origen o hacia la nueva sociedad que pueden percibir como hostil o injusta.

Negociación: Los individuos intentan encontrar formas de adaptarse a su nueva vida mientras mantienen vínculos con su cultura de origen. Pueden buscar comunidades similares a las suyas y tratar de reconciliar sus identidades duales.

Depresión: La tristeza profunda y la sensación de pérdida pueden dominar en esta etapa, ya que las personas se enfrentan a la realidad de lo que han dejado atrás y las dificultades de integrarse en un nuevo entorno.

Aceptación: Con el tiempo, muchos migrantes llegan a aceptar su nueva realidad y encuentran formas de construir una vida satisfactoria en su nuevo hogar. Sin embargo, esto no significa que olviden o dejen de sentir las pérdida.

¿Cómo Abordar el Duelo Migratorio?:

  1. Apoyo Emocional y Psicológico: Proporcionar acceso a servicios de salud mental culturalmente sensibles, que comprendan las complejidades del duelo migratorio y ofrezcan terapias y técnicas de afrontamiento adecuadas.
  2. Creación de Comunidades de Apoyo: Fomentar la formación de comunidades acogedoras y solidarias donde los migrantes puedan compartir sus experiencias, encontrar apoyo mutuo y construir redes de ayuda.
  3. Facilitar la Integración: Ofrecer programas de integración que ayuden a los migrantes a aprender el idioma local, entender la cultura y las normas sociales, y acceder a recursos educativos y laborales.
  4. Promover la Conexión Cultural: Proporcionar espacios y actividades donde los migrantes puedan mantener y celebrar su cultura de origen, como festivales, eventos culturales y grupos de interés.
  5. Acceso a Recursos Sociales y Económicos: Garantizar el acceso a oportunidades laborales, vivienda asequible, educación y atención médica para ayudar a los migrantes a establecerse y prosperar en su nuevo entorno.
  6. Educación y Sensibilización: Promover la educación pública sobre las experiencias de los migrantes y los desafíos del duelo migratorio para fomentar la empatía y la comprensión en la sociedad receptora.
  7. Apoyo Legal: Brindar asesoramiento legal y apoyo para resolver problemas relacionados con la inmigración, el estatus migratorio y los derechos laborales y civiles.
  8. Promover la Resiliencia: Enseñar habilidades de afrontamiento y promover la resiliencia emocional entre los migrantes, ayudándoles a desarrollar estrategias para enfrentar los desafíos y superar las dificultades.

 

Tu pais en una mochila de viaje

Síndrome de Ulises, también conocido como el Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico y Múltiple (SIECM), es un fenómeno psicológico que afecta a algunas personas migrantes, especialmente aquellas que han experimentado dificultades significativas en su proceso de migración y adaptación a un nuevo país. El término «Ulises» hace referencia al héroe de la mitología griega que enfrentó numerosos desafíos durante su largo viaje de regreso a casa.

Este síndrome se caracteriza por una serie de síntomas físicos, emocionales y psicológicos que pueden persistir a lo largo del tiempo. Algunos de los síntomas comunes del Síndrome de Ulises incluyen:

  1. Sentimientos de soledad y aislamiento: Los migrantes pueden experimentar una sensación abrumadora de soledad y desconexión, especialmente cuando se encuentran lejos de su familia, amigos y comunidad de origen.
  1. Estrés crónico: El proceso de adaptación a un nuevo entorno, enfrentando barreras como el idioma, la cultura y las diferencias sociales, puede generar un estrés continuo y abrumador.
  1. Ansiedad y depresión: Los migrantes pueden experimentar ansiedad y depresión debido a la incertidumbre sobre su futuro, las dificultades para encontrar empleo o vivienda, y la sensación de pérdida de identidad y pertenencia.
  1. Trauma emocional: Algunos migrantes pueden haber vivido experiencias traumáticas en su país de origen o durante el proceso de migración, como la guerra, la violencia o la persecución política, lo que contribuye a su angustia emocional.
  2. Problemas físicos: El estrés crónico asociado con el Síndrome de Ulises puede manifestarse en síntomas físicos como dolores de cabeza, problemas gastrointestinales, fatiga crónica y trastornos del sueño.

El duelo migratorio es un aspecto significativo pero subestimado del proceso migratorio. Reconocer y abordar este fenómeno es esencial para apoyar a las personas migrantes en su viaje de adaptación y recuperación. Al ofrecer recursos y comunidades solidarias, podemos ayudar a transformar las aguas turbulentas del dolor migratorio en un camino hacia la resiliencia y la integración.

Es importante destacar que no todas las personas migrantes experimentan el Síndrome de Ulises, y su severidad puede variar según factores individuales y contextuales. Sin embargo, para aquellos que lo experimentan, es crucial brindarles apoyo emocional, psicológico y social adecuado para ayudarles a enfrentar y superar estos desafíos. 

Ana Victoria López
RFM Comunicaciones

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