La Red Franciscana para Migrantes de las Américas en el marco del Día Mundial del Refugiado, expresamos nuestra preocupación por la alarmante situación que enfrentan las personas solicitantes de asilo y refugiadas en todo el mundo, principalmente en la región latinoamericana.

De acuerdo con los datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados -ACNUR-, para finales del 2025 habían alrededor de 45 millones de refugiados en el mundo, personas que, ante la necesidad de proteger su vida y la de sus familias, se han visto obligados a desplazarse fuera de su país. Ante esta realidad que se ha agudizado, recientemente el Papa León XIV, en su mensaje a los Migrantes en Tenerife, durante su visita a España nos recuerda que: “No son números ni expedientes, ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás”.

De acuerdo con los datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados -ACNUR-, para finales del 2025 habían alrededor de 45 millones de refugiados en el mundo, personas que, ante la necesidad de proteger su vida y la de sus familias, se han visto obligados a desplazarse fuera de su país. Ante esta realidad que se ha agudizado, recientemente el Papa León XIV, en su mensaje a los Migrantes en Tenerife, durante su visita a España nos recuerda que: “No son números ni expedientes, ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás”.

Los equipos, casas, albergues y comedores que conforman la RFM en América Latina experimentan diariamente los impactos de las   deportaciones masivas y los retornos forzados, producto de las políticas migratorias de control, contención y externalización aplicadas por los países de tránsito y destino, que como efecto dejan en abandono a las personas migrantes y con necesidad de protección internacional en zonas fronterizas, o son trasladadas a “terceros países” que no cuentan con las capacidades estructurales  ni condiciones mínimas para recibirlos o brindarles alternativas dignas de integración o retorno seguro. Frente a esos procesos burocráticos, futuros inciertos, no podemos ser indiferentes ante el desarraigo, la violencia y la deshumanización que sufren nuestros hermanos en movilidad y hacemos eco del llamado de la Iglesia a acoger, proteger, promover e integrar a quienes lo han perdido todo.

Como Red Franciscana para Migrantes, hacemos un llamado urgente a la corresponsabilidad de los siguientes sectores:

  • Los Estados y funcionarios públicos, a humanizar los procesos de recepción, gestión y resolución de solicitudes de la condición de refugiado. El estatus de refugiado es un derecho humano, no un privilegio concesionable.
  • A los organismos internacionales y la Sociedad Civil: a realizar articulaciones efectivas que trasciendan la asistencia humanitaria de emergencia, apostando por la integración sostenible y digna de las personas refugiadas en las comunidades de acogida.
  • A la Academia: Le instamos a seguir generando evidencia científica y diagnósticos que sirvan de herramientas de incidencia ante los Estados para el diseño de políticas públicas con enfoque de derechos humanos.
  • A las comunidades de fe y personas de buena voluntad: los invitamos a sumarse activamente a casas, albergues y comedores, con el fin de vivir una fe activa.

Ante un mundo que pretende normalizar la indiferencia y deshumanizar a las personas solicitantes de asilo y refugiadas, hacemos nuestra la certeza fundamental de San Francisco, la cual debe guiar nuestras acciones para seguir construyendo puentes de solidaridad: “El Señor me dio hermanos”.

RED FRANCISCANA PARA MIGRANTES DE LAS AMERICAS.

20 de junio de 2026.