Me pasé toda la tarde de ayer intentando cuadrar una hoja de cálculo con los rendimientos de mis ahorros de los últimos tres años y acabé con un dolor de cabeza tremendo al descubrir que la rentabilidad real de mi cuenta es casi nula si le descuento la inflación y las comisiones de éxito que se lleva la gestora del banco. Es una sensación horrible sentir que estás perdiendo poder adquisitivo mes a mes mientras ellos se llenan los bolsillos con tu esfuerzo sin mover un solo dedo para mejorar los resultados de la cartera.